
Hay artistas que pasan su carrera intentando reinventarse. Otros simplemente tardan un poco más en descubrir cuál era el sonido que habían estado persiguiendo desde el principio.
Escuchar hablar a Galician Army deja la impresión de que UFO representa precisamente ese momento. No porque el dúo gallego esté comenzando de nuevo, sino porque por primera vez parece tener completamente claro hacia dónde quiere avanzar.
Durante los últimos años, Sergio Vallejo y Alberto Prado han construido una trayectoria marcada por la curiosidad. Desde sus primeros lanzamientos, Galician Army evitó instalarse en un solo lugar. Su música siempre encontró puntos de encuentro entre el indie electrónico, el pop, el house y la cultura de club, una mezcla que los llevó a colaborar con distintos artistas de la escena española mientras desarrollaban un directo cada vez más ambicioso.
Sin embargo, detrás de esa constante exploración existía una inquietud que todavía no terminaba de materializarse. Querían hacer música pensada, desde el primer compás, para la pista de baile.
UFO nace justamente de esa necesidad.
Aunque el dúo llevaba tiempo incorporando tempos más acelerados y referencias al acid techno dentro de sus presentaciones en vivo, nunca se había decidido a producir un lanzamiento que abrazara por completo esa identidad. El sencillo se convierte así en el primer paso de una etapa mucho más enfocada en el club, una donde la energía del directo deja de ser una adaptación de sus canciones para convertirse en el punto de partida de todo el proceso creativo.
Más que un cambio de rumbo, ambos lo describen como una evolución natural.
"Es realmente la música que más nos gusta tocar y pinchar", explican durante nuestra conversación.
Esa claridad también modifica la manera en que hablan sobre la producción. En una industria donde buena parte de la música parece construirse alrededor de un fragmento pensado para hacerse viral, Galician Army insiste en mirar las canciones como obras completas. No niegan la importancia de crear momentos memorables dentro de un track, pero rechazan la idea de que toda la composición deba existir únicamente para alimentar unos cuantos segundos en redes sociales.
Para ellos, una canción sigue siendo una historia. Y toda historia necesita un principio, un desarrollo y un final, por lo que resulta interesante escuchar esa postura viniendo de un proyecto que ha crecido en paralelo a una de las décadas más aceleradas para la industria musical. Lejos de intentar perseguir tendencias, Sergio y Alberto reconocen que hubo momentos en los que produjeron pensando en una audiencia más amplia antes que en ellos mismos. Con el tiempo entendieron que esa estrategia terminaba alejándolos de aquello que realmente querían construir.
Hoy la prioridad es otra.
Ser honestos con la música que disfrutan hacer y permitir que el público llegue como consecuencia de esa decisión, no al revés.
Quizá por eso resulte difícil encasillar el sonido de Galician Army dentro de un solo género.
Ellos mismos evitan hacerlo.
Prefieren hablar del house como un punto de encuentro donde caben influencias del French house, el techno, el synthwave y prácticamente cualquier referencia que termine funcionando dentro de la pista de baile. Más que responder a una etiqueta específica, buscan una identidad capaz de absorber todas esas influencias sin perder coherencia.
En UFO, esa búsqueda parece encontrar uno de sus puntos más sólidos.
Lo curioso es que la canción comenzó de una forma mucho menos elaborada de lo que cualquiera imaginaría.
Todo nació a partir de un sample de librería.
Un recurso que, según cuentan, normalmente termina desapareciendo conforme avanza la producción. Esta vez ocurrió exactamente lo contrario. El hook principal funcionó tan bien desde la primera maqueta que decidieron conservarlo prácticamente intacto y construir el resto del tema alrededor de esa idea inicial.
Es uno de esos recordatorios de que, incluso dentro de un proceso técnico, la intuición sigue teniendo la última palabra.
Hay una pregunta que suelo hacer al final de las entrevistas: cuál es esa conversación que todavía nadie ha tenido con ellos sobre un lanzamiento.
La respuesta llega sin demasiadas dudas.
Les gustaría que les preguntaran más sobre producción.
Sobre sintetizadores.
Sobre cómo nació determinado arpegio.
Sobre las decisiones técnicas que terminan definiendo una canción.
Tiene sentido.
Antes que intérpretes, Galician Army se entiende a sí mismo como un proyecto profundamente construido desde el estudio. Cada sonido responde a una decisión consciente, aunque muchas veces esas conversaciones queden fuera de la promoción habitual de un lanzamiento.
Sin embargo, el estudio nunca ha sido el destino final.
En realidad, todo parece conducir al mismo lugar. La pista de baile.
Después de varios años desarrollando un formato live con sintetizadores, ambos reconocen que existe algo del DJ set que extrañaban profundamente: esa posibilidad de leer la energía del público en tiempo real y construir una conversación a partir de ella.
Hablan de esa interacción como uno de los pocos privilegios que todavía conserva quien está detrás de las tornamesas. Dos o tres horas donde cada decisión modifica la reacción de quienes están bailando enfrente. Y es precisamente ahí donde imaginan el futuro de Galician Army.
No únicamente produciendo música para clubes. Sino volviendo a vivir esa conexión que, después de todo, fue la que los llevó a enamorarse de la electrónica desde el principio.