
Hay algo profundamente nostálgico en encontrarte a la media noche parado frente al escenario de la carpa en el Corona Capital, viendo a un artista que probablemente jamás verías en el top global de Spotify… pero que termina cambiándote la vida. Y quizá esa sea la verdadera magia del festival que acaba de revelar su cartel para 2026: mientras los reflectores apuntan a nombres gigantes como Gorillaz, Twenty One Pilots o The Strokes, debajo del ruido mainstream sigue existiendo ese pequeño universo paralelo donde la electrónica rara, emocional y experimental encuentra a su gente.
Porque sí: el nuevo cartel del Corona Capital 2026 tiene uno de los bloques electrónicos más interesantes que el festival ha presentado en años. No necesariamente el más obvio. No el más EDM. Pero sí uno con identidad.
Ahí está Underworld, leyendas absolutas del techno británico y responsables de que generaciones enteras entendieran que la música electrónica también podía sentirse espiritual. Su regreso al festival no es nostalgia: es historia viva. Y si alguna vez has bailado ‘Born Slippy’ sintiéndote dentro de una escena de Trainspotting, rodeado de desconocidos, sabes exactamente de qué hablo.
También aparece Purity Ring, ese proyecto que convirtió la electrónica etérea en algo íntimo, oscuro y casi cinematográfico. Mientras que BUNT. aporta el lado más melódico y emocional de la electrónica contemporánea, ideal para ese momento del festival donde la euforia y cierto impulso extra se sienten distinto.
Hay algo especialmente interesante en la forma en la que el festival sigue apostando por artistas que viven fuera del circuito más obvio. No todo gira alrededor de los headliners ni de los nombres gigantes en tipografía monumental; también existe una curaduría pensada para quienes entienden que un festival se disfruta descubriendo sonidos nuevos antes de que exploten por completo.
Ahí aparecen nombres como MSPAINT, FCUKERS, Snow Strippers, Yung Lean o New Constellations, proyectos que se mueven entre el synth-punk, hyperpop, electrónica industrial, club music y paisajes experimentales difíciles de etiquetar. Y quizá esa sea precisamente la gracia.
Y luego está Ninajirachi, probablemente uno de los nombres más emocionantes y caóticos del lineup. Su álbum I Love My Computer convirtió la ansiedad digital, el internet-core y los glitches emocionales de toda una generación en música de club brillante y futurista. Hay algo muy 2026 en la forma en la que suena: acelerado, sentimental y completamente online. Verla en el festival se siente menos como asistir a un DJ set y más como entrar a una especie de rave emocional para gente que creció demasiado conectada.
Y en medio de toda esa rareza aparece también Ela Minus, quien desde hace años se ha convertido en uno de los nombres más respetados de la electrónica experimental latinoamericana. Minimalista, hipnótica y profundamente humana, Ela construyó una carrera demostrando que la música electrónica también puede sentirse íntima. Sus shows no funcionan desde el exceso, sino desde el detalle: sintetizadores analógicos, loops precisos y una sensibilidad casi melancólica que termina atrapando incluso a quienes “no escuchan electrónica”.
Porque el festival lleva años formando una audiencia que ya no sólo busca cantar hits: busca propuesta. Busca riesgo. Busca ese acto desconocido que termina dominando tu algoritmo de Spotify durante los siguientes seis meses.
El festival se realizará el 20, 21 y 22 de noviembre de 2026 en el Autódromo Hermanos Rodríguez.
La Preventa Banamex arrancará este 26 de mayo a través de Ticketmaster México, mientras que la venta general se realizará un día después. Los abonos estarán disponibles en fases, como ya es tradición del festival, y considerando el tamaño del lineup, probablemente las primeras etapas duren menos de lo esperado.
