Azzecca: conversación sobre cultura club y proceso creativo
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Azzecca: conversación sobre cultura club y proceso creativo

Javier Varela

4 minutos de lectura 06 de marzo, 2026

En la música electrónica contemporánea abundan los sets diseñados para sostener una intensidad constante. En contraste, el enfoque de Azzecca parece construirse desde otro lugar. Su sonido se mueve entre techno y house con una sensibilidad particular por las atmósferas profundas y los cambios de emoción dentro del dancefloor. Más que avanzar de forma lineal, sus sets suelen recorrer distintos estados, alternando momentos de euforia con pasajes más oscuros o inesperados. Esa tensión entre energías opuestas se ha convertido en uno de los rasgos más reconocibles de su identidad sonora. Con el paso del tiempo, su producción también ha ido desplazándose hacia territorios ligeramente más underground. En sus primeros años recuerda haber sentido la presión de producir tracks cada vez más grandes, pensados para el impacto inmediato y el crecimiento dentro del circuito. Con el tiempo esa lógica comenzó a sentirse limitante y su música empezó a moverse hacia grooves más fluidos, menos enfocados en la intensidad permanente y más cercanos a su propio gusto. La creación de su sello Cosmia fue clave en ese proceso, permitiéndole desarrollar una estética más personal y al mismo tiempo abrir un espacio para artistas que orbitan alrededor de una sensibilidad similar.

Aunque su carrera la ha llevado a escenarios cada vez más grandes, la raíz de su relación con el dancefloor sigue estando en Chicago, una ciudad cuya historia dentro del house sigue marcando la cultura de club contemporánea. Fue en esa escena donde descubrió la dimensión colectiva de la música electrónica, especialmente en clubes pequeños donde la conexión entre DJ y público se construye de forma directa. Esa experiencia continúa influyendo en su manera de presentarse incluso en festivales masivos, donde su intención sigue siendo mantener la música como el centro de la experiencia más que la figura del DJ como espectáculo. En ese contexto, su próxima presentación en el escenario Yuma del Coachella Valley Music and Arts Festival representa un momento importante dentro de su trayectoria. Durante años ese espacio fue una referencia dentro de su carrera y ahora lo concibe como una oportunidad para mostrar la evolución de su sonido. Para ese set está trabajando en nuevos edits de algunos de sus tracks más antiguos, reconfigurándolos con elementos de su estética actual para construir una narrativa que conecte distintas etapas de su proyecto.

A pesar de cualquier planificación previa, Azzecca insiste en que la pista siempre termina definiendo el rumbo de un set. Normalmente comienza con algunos tracks pensados para reorganizar la energía del espacio, especialmente si el DJ anterior dejó una dirección muy marcada. A partir de ese momento, la selección se vuelve más abierta y la reacción del público empieza a orientar las decisiones. Ese diálogo constante con la pista también explica la diferencia que percibe entre tocar en clubes y en festivales. En los clubes existe mayor libertad para desarrollar sets largos con momentos de tensión, pausas y cambios graduales, mientras que en festivales el tiempo es más corto y la energía suele mantenerse en un nivel más alto para capturar la atención de audiencias diversas. Paralelamente, su proyecto continúa expandiéndose más allá de la cabina. A través de su sello y de los eventos que organiza busca dar visibilidad a artistas emergentes y a comunidades que históricamente han tenido menos representación dentro de la escena electrónica. Mientras tanto, su calendario de lanzamientos sigue creciendo, aunque también empieza a mirar hacia formatos más cercanos al álbum, con música pensada no solo para el club sino para escucharse en otros contextos. Es una evolución natural para un proyecto que desde el inicio ha preferido moverse entre matices antes que permanecer en un solo lugar.

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