
Hay discos que parecen llegar desde un recuerdo que nunca vivimos. Fell Asleep in the Sun, el álbum debut de After, pertenece a esa categoría: una colección de canciones que recupera la sensibilidad del pop de principios de los dos mil para transformarla en un paisaje sonoro propio, donde la nostalgia, la fantasía y cierta melancolía conviven sin necesidad de mirar exclusivamente hacia el pasado.
Formado por Justine Dorsey y Graham Epstein, el dúo estadounidense construye su identidad a partir de una combinación poco convencional de melodías pop, beats de dusty trip hop, guitarras que rozan el rock alternativo y atmósferas electrónicas que parecen extraídas de la banda sonora de una película de ciencia ficción. La voz de Dorsey aporta una dimensión etérea a composiciones que, por momentos, evocan la intimidad de una canción escuchada al final de una película adolescente de los dos mil. Sin embargo, debajo de esa familiaridad hay una búsqueda que va más allá de reproducir una época: After toma sus referencias y las reorganiza hasta convertirlas en un lenguaje propio.
Esa intención también atraviesa la concepción del álbum. Durante nuestra conversación con el dúo, sus integrantes hablaron de su fascinación por construir mundos y de cómo la fantasía y la ciencia ficción influyeron en el universo de Fell Asleep in the Sun. Entre sus referencias aparece MirrorMask, la película de fantasía de 2005, una influencia que ayuda a entender la dimensión visual e imaginativa de su música. No se trata únicamente de reunir canciones bajo una misma estética, sino de crear un recorrido que el oyente pueda habitar. Temas como “Snowburn”, que recupera la conexión melódica de sus primeros encuentros creativos, y “Promise (When You Go)”, que evolucionó desde una idea más cercana al rock hacia una composición de pop luminoso, revelan una banda dispuesta a dejar que sus canciones encuentren su propia forma.
Hay algo especialmente interesante en la manera en que After llegó hasta aquí. Justine y Graham se conocieron a través de una aplicación de citas y descubrieron, al compartir música, que tenían afinidades suficientes para comenzar un proyecto juntos. Entre sus puntos de encuentro estaban el pop de Michelle Branch y el deseo de combinar esas melodías con beats de dusty trip hop. Lo que comenzó como un intercambio de referencias terminó convirtiéndose en una colaboración artística con una identidad reconocible. Su historia es también un recordatorio de cómo la tecnología puede funcionar como un punto de partida creativo: no solo facilita los encuentros, sino que abre nuevas rutas para descubrir música, conectar sensibilidades y desarrollar proyectos fuera de los caminos tradicionales de la industria.
En la entrevista, el dúo destacó precisamente esa ausencia de intermediarios que durante mucho tiempo condicionaron el acceso a la música. Hoy es posible encontrar una banda desconocida en YouTube, saltar entre décadas y géneros, y descubrir afinidades que difícilmente habrían surgido dentro de una sola escena. En el caso de After, esa libertad se refleja en una propuesta que no entiende las fronteras estilísticas como límites. El pop, el trip hop y las guitarras alternativas no compiten entre sí: son herramientas para construir algo que difícilmente encajaría en una sola categoría. La tecnología no explica por sí sola su sonido, pero sí forma parte del ecosistema que hace posible que proyectos como este encuentren su lugar y lleguen a nuevas audiencias.
Quizá ahí reside una de las razones por las que resulta tan estimulante seguir el trabajo de After. Su música transmite la sensación de estar descubriendo un universo que todavía tiene mucho por revelar. Durante nuestra conversación, el dúo también expresó su interés por explorar sonidos más pesados y profundizar en la dimensión visual de su proyecto, con más videos musicales y una construcción estética capaz de ampliar el mundo que ya existe en sus canciones. Es una ambición que encaja con la naturaleza de este debut: un álbum que no parece interesado en agotar sus posibilidades, sino en abrir nuevas puertas.
Con Fell Asleep in the Sun, After demuestra que mirar hacia el pasado no tiene por qué significar quedarse atrapado en él. Hay una sensibilidad genuina en su manera de recuperar sonidos, imágenes y emociones de otra época para darles una nueva vida. Y, en un momento en el que tenemos acceso a más música que nunca, encontrar una propuesta que utiliza esa abundancia para imaginar algo propio resulta especialmente valioso. Porque, al final, las posibilidades siguen siendo inmensas cuando dos personas encuentran una forma de escucharse, compartir sus referencias y construir juntas un mundo al que los demás también podemos entrar.